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Un mar transparente bajo mi kayak

EXCURSIÓN EN KAYAK TRANSPARENTE
Por Anna Vilalta Fotos Andrea Ferrés

Fue por una de esas casualidades que a veces pasan. Alguien comentó que en la República Dominicana existían unos kayaks transparentes que permitían ver el fondo del mar Caribe con total nitidez. El sueño de todo amante de la contemplación subacuática. En la bahía de Sant Pol de Sant Feliu de Guíxols, las rocas extendiendo sus tentáculos por las profundidades, como grandes icebergs pétreos. No valdría la pena flotar sobre sus aguas como una medusa meditabunda?

La gente de la Escuela de Vela de Sant Pol inicia una búsqueda que los lleva a Hawai, donde la marca Clear Blue Hawaii fabrica estas curiosidades de la navegación recreativa. Han tardado dos años en llegar, pero finalmente hoy nos vamos de excursión; de hecho, estrenamos los primeros kayaks transparentes de Cataluña.

La emoción es máxima, las embarcaciones todavía están vueltas sobre la arena. Su apariencia, vidriosa, como el zapato de Cenicienta, despierta gran interés entre la gente que pasea a esa hora de la mañana por la playa. La realidad reaparece intacta al otro lado de las paredes de los nuevos kayaks. Se duda de estar repentinamente dotado del poder de la súper visión. Los granos de arena parecen perfilados con lápiz bajo el suelo de la embarcación. Las casas de alrededor, incluso los pequeños cambiadores de madera de colores tan propios de Sant Pol, continúan apareciendo como un espejismo, a pesar de la interposición del curioso material. Algunos curiosos palpan la fibra para intentar entender con el tacto lo que perciben con la vista.

Hace un sol a media asta, el agua es plana como lo suele ser por la mañana de los días agradables y, sobre todo, se respira la calma del mar en calma. Ante nosotros, uno de los monitores de la escuela señala con el remo el basto horizonte de agua que se abre ante nosotros. Con este gesto decidido encabeza la expedición. A la izquierda, el Hostal de la Gavina nos acecha al salir. Las alas del sombrero nos protegen los ojos del reflejo del sol sobre el agua. Nuestros brazos se tensan buscando la correcta inclinación del remo en la densidad del mar. La embarcación tiene un centro de gravedad muy bajo. A diferencia de los kayaks comunes, en los que el centro de gravedad se encuentra por encima de la línea de flotación del agua, el diseño de la embarcación hace que el peso de la pelvis quede por debajo del nivel del agua. Además, su amplitud es casi exagerada, hasta el punto de que doblar las piernas como los indios acaba siendo, para mi gusto, una de las posiciones más cómodas. Por todo ello, la sensación de estabilidad es máxima. Avanzamos despacio, en una actitud claramente más contemplativa que deportiva.

Estamos de suerte, porque este año la disposición de la arena sobre el fondo litoral deja al descubierto un viejo barco hundido. Al principio cuesta vislumbrar los restos de la embarcación al final del agua verdosa. Doblamos el cuello como cormoranes y, finalmente, aprendemos a mirar a través de aquella lupa gigante que es el suelo de nuestra piragua; sí, allí, en el fondo, se perfila claramente el costillar de madera de una nave sin suerte.

Proseguimos la excursión en derrota paralela al camino de ronda (el GR-92), dirección hacia la punta del Pau. Se nos revela un paisaje moteado de erizos, posidonia, tomates de mar, algún pececillo. Todo parece más grande y cercano de lo que realmente es. No tenemos prisa. La embarcación tiene dos plazas, pero sólo ocupamos una, por lo que en un momento dado tumbarse sobre aquel lecho de vidrio y dejarse mecer por el mar resulta una tentación inevitable. Me pongo el sombrero en la cara para evitar cualquier indicio de molestia. Y me pregunto, kayaks transparentes, como es que nadie lo ha pensado abans.//

ESCOLA DE VELA I KAYAK SANT POL

609 070 996

Platja Sant Pol - S’Agaró

SANT FELIU DE GUÍXOLS

velasantpol.com